Asociación de Defensa de Inversores-afectados por lehman brothers

Diciembre 3, 2008

La Ola Perfecta, tsunami de la depresión

 

 

Sector automoción U.S.A. precio objetivo = 0

 

Hace un año empezó la crisis financiera global como consecuencia de la cesión de créditos por parte de los bancos a otros operadores financieros (hedge funds y similares) de manera temporal para sacar esos activos de sus balances y evitar una rebaja en la calificación de riesgo de las agencias de rating.

Fue peor el remedio que la enfermedad ya que esos operadores lo que hicieron fue pedir a su vez macro créditos garantizando con ese “parquing de activos” y a la vez montaron múltiples paquetes de fondos mixtos donde mezclaron la mierda con el caviar.

Se habla y planifica solo de cómo salvar al sistema financiero y muchos de esos realmente colaboradores del mal causado saldrán de rositas y volverán a cobrar sus bonus inconfesables o se irán con paracaídas dorados

Ahora, el Tesoro de los Estados Unidos está a punto de cometer un error de proporciones históricas y catastróficas al rehusarse a rescatar a los Tres Grandes de la industria del automóvil de ese país.

También es falta de tacto de los tres CEO de ir a la reunión cada uno en un jet a cual más grande (alguno de ellos cuesta más de 300m€) que lejos estamos de CEO como Alfred Sloan  que viajaba en una oficina móvil montada en un vagón de tren con todo un equipo de expertos atendiendo varios concesionarios cada día para ver como podían ayudarle, fue tal la magnitud de su obra en GM que el mismo Bill Gates siempre lo cita como referencia sin igual a la hora de crear valor para una empresa y de hecho declara que Microsoft está basado en muchos de los procesos implantados por Sloan en GM.

Pero seamos serios si los Tres Grandes de Detroit quiebranla Ola perfecta habrá llegado realmente, aunque Obama sea un buen surfista creo que la economía americana  puede tener un colapso tanto del sector financiero como de lo que llamamos economía real de proporciones incalculables no solo por los empleos directos sino por los casi 5 millones de jubilados de esas compañías que tienen sus pensiones en bonos de sus antiguas empresas.

Es imprescindible que los fondos para el rescate financiero sean autorizados por el Congreso y se utilicen para apoyar a los constructores de automóviles. La negativa del Tesoro a hacerlo es una equivocación monumental que podría provocar un desastre de proporciones globales más allá de las fronteras de los Estados Unidos. 

El rescate de los Tres Grandes evitaría la enorme pérdida de empleos que nos llevaría a  un escenario de posible depresión, incluyendo no sólo los empleos directos de esas empresas sino también por los proveedores, la red de concesionarios, las industrias logísticas e incluso a publicidad. Baste  señalar como ejemplo que la ceremonia de los oscar ha sido patrocinada íntegramente durante más de 20 años por GM ¿y ahora….?

Los salarios perdidos reducirán el consumo y provocarán más recortes de empleos, y el cierre de las fábricas hará que disminuya la inversión, lo que repercutirá negativamente en el empleo en todo tipo de industria de la economía real, por otro lado la caída de los ingresos fiscales traerá recortes en los empleos del sector público.

Los fabricantes de automóviles son esenciales para disminuir el déficit comercial, y su desaparición podría provocar otro aumento súbito de las importaciones, son también la espina dorsal de las fábricas estadounidenses, e impulsan los avances tecnológicos que el USA necesita para ser el líder mundial en la revolución “verde” que se avecina según el programa de Obama, por otro lado la nueva administración los necesita ya que son proveedores estratégicos y vitales para la seguridad nacional, pues suministran importantes bienes para el transporte militar.

La quiebra impondría enormes costos a la Pension Benefit Guaranty Corporation (Corporación para la garantía de las Pensiones), lo que empeoraría aún más las perspectivas fiscales. Hay más de 3.5 millones de pensionistas de ex empleados de las tres grandes que basan sus pensiones en acciones de estas.

No hay que olvidar que el daño que una quiebra de los Tres Grandes provocaría a los mercados financieros y sus financieras de marca (como GMAC) son enormes deudores, cuyos pasivos están repartidos por todo el sistema financiero. Si quiebran, la industria de los seguros, que con toda probabilidad es una de las principales tenedoras de esas deudas, entraría rápidamente en una espiral descendente. Los fondos de pensiones también resultarían afectados, lo que representaría mayores costos para la Pension Benefit Guaranty Corporation. Baste recordar el error estratégico que supuso dejar caer Lehman.

Pero el daño más grande vendría del mercado de los ‘crédito default swaps’ (CDS), que provocó la caída de AIG. Sin duda, se han hecho grandes apuestas sobre los bonos de GM, Ford, Chrysler y GMAC, y la quiebra sería un acontecimiento detonador de CDS que exigiría el pago de esos bonos. Además, la quiebra de los Tres Grandes provocaría la de otras empresas y generaría una cascada de daño financiero a medida que sus bonos y activos perdieran valor y se desencadenaran más CDS. Este es el resultado de pesadilla que podría reproducir el ‘crash’ de 1929.

Oponerse al rescate puede suponer traer el desastre llevó a Estados Unidos y al mundo a la depresión del 29. La negativa de la Reserva Federal y del Tesoro a intervenir directamente significó que no entendieron a tiempo que limitarse a proteger los bancos comerciales no salvaría al sistema financiero. Ahora, están repitiendo el error al no evaluar  la importancia financiera de los Tres Grandes. 

Por otro lado la docilidad actual de los sindicatos ha provocado el estancamiento de los salarios y ha obligado a los Estados Unidos a recurrir a la deuda y la inflación de los precios de los activos como motores de crecimiento.

Son las normas y leyes actuales las que han promovido el déficit comercial que han desestabilizado y socavado la economía estadounidense. La verdad es que el comercio mundial sufriría un daño mucho mayor por las consecuencias económicas a nivel global de la quiebra de los Tres Grandes.

Otro error es presentar a los fabricantes como si fueran parásitos del gobierno. De hecho, las empresas siempre han ejercido presión sobre el Congreso para obtener favores y reducciones de los impuestos, y la experiencia de Lehman Brothers demostró la insensatez de confundir una cosa con la otra.

Sin duda, hay problemas en Detroit, la política económica donde los acuerdos comerciales y un dólar sobrevaluado promovieron las importaciones de automóviles y las políticas incoherentes en materia de energía y medio ambiente asfixiaron la innovación.

“La manera más sencilla de diferenciarse y de ganar o peder dependerá, no de la eficiencia de los procesos, ni de la calidad, ni de crear una marca reconocida y con cuota de mercado, ni de seguir al cliente……….

No, dependerá fundamentalmente de cómo captemos, gestionemos y utilicemos la información”

                                                                                              Bill Gates

 

Alberto Díez

EEN

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